La vida sobre ruedas

La vida sobre ruedas

Sentado sobre mi moto siento el caucho de las ruedas rasgando el asfalto a gran velocidad. El aire empuja mi cuerpo intentando arrastrarme con el, las luces de los coches se me dibujan como fugaces llamas danzando entorno a mi, acompañadas de ese típico y ensordecedor sonido del claxon gritándome por mi imprudencia, un todo tenue y onírico cuya suavidad es solo rota por un pensamiento –que lento-.

Después vino el silencio

Desperté. Tumbado sobre una camilla siento las cuatro ruedas de la bestia luchando contra el tiempo y la carretera. El collarín se agarra a mi como un niño a su madre una noche de tormenta y una sirena furiosa llora a la noche. A mi alrededor unas chaquetas de un amarillo cegador me dicen que me recuperaré. Y mientras me duermo la idea vuelve a mí –que lento-.

Siento unas ruedas de goma chirriando por el suelo que poco tienen que ver con el asfalto que dejé atrás. Unas luces parpadeantes y un profundo pitido me hacen por un momento pensar que estoy de vuelta en mi amada carretera pero la odiosa realidad me hace volver a mis sueños para enseñarme que son las máquinas que se esfuerzan por seguir el ritmo de mis latidos. Verdes figuras se mueven aceleradamente a mí alrededor y en mi mente hierve ese silencioso pensamiento que parece prendido a mí como un mal resfriado –que lento-.

Las luces que tímidamente asoman por la persiana me hacen suponer que es de día pero los rostros de los médicos que me acompañan me adelantan que no es un buen día. Me dicen que se acabó la moto, que ahora tengo un nuevo medio de transporte. Siento la sangre conducir por mis venas intentando huir desesperada hacia ningún lugar, siento mi corazón martilleando como un herrero en su fragua, siento mis pulmones buscando aire donde parece no haberlo, siento…todo y nada cuando ante mis ojos aparece ese armatoste de hierro apoyado sobre cuatro pequeñas ruedas sin motor que las controle. Y una fugaz idea recorre mi cuerpo –demasiado rápido-

  • Max estrella

Respuestas

  1. Interesante lectura, e interesante forma de transmitir los pensamientos de nuestro motorista… casi sentía yo el aire en mi cuerpo y la sangre corriendo por mis venas… Buen relato, gracias por compartirlo ;)


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