La calle Chapín
Desde que la Ley de Memoria Histórica de 2007 entró en vigor, son muchas las personas que bien de una forma u otra, y en distintos grados de afectación están viendo cumplidos sus anhelos. En mi caso, se ve cumplida una reivindicación silenciosa que sin el amparo de esta ley no hubiese sido posible: El cambio de nombre en las calles. Me afecta de forma directa la de Regulares Marroquíes y por fin el sábado 10 de octubre, la calle ha recuperado su nombre (Chapín, familia noble de Badajoz del siglo XVII), el que nunca se debió quitar y menos aún para hacerle honores a soldados que tanto daño causaron a esta ciudad y a este país.
Los Regulares se crearon en Melilla en 1911, como respuesta a los problemas que planteaba el reclutamiento forzoso de soldados peninsulares, tras la campaña de Marruecos en 1909. Durante la Revolución de Asturias en 1934 fueron utilizados como fuerzas de choque, posiblemente para desalentar a la población de futuras “revoluciones”, ya que, de sobra eran conocidos los métodos tan salvajes que empleaban. En 1936, al servicio de las filas franquistas, desvalijaban casas, iglesias; despojaban a los cadáveres de los “rojos” de anillos, relojes, dientes de oro; como norma tenían el rematar a los heridos utilizando cuchillos o bayonetas; violaciones, decapitaciones y mutilaciones de orejas.
Esta calle ha soportado esa carga durante más de 70 años y aliviada queda. Dado el día y la hora de la colocación del nombre (sábado, 2,30 h.) se entiende que no hubiera nadie de nadie, es decir, ningún vecino ni ningún político sacando tajada, pero gracias a que mi santo y yo decidimos salir a esa hora a tomarnos la cañita, fuimos testigos del hecho, sintiéndonos muy honrados y algo privilegiados.
- Colodrazgo
DESPEDIDAS
-¿Que te vas? ¡Otra no!…Aquel día prometí que nunca jamás me volvería a hacer amiga de alguien que se pudiese marchar de nuestra ciudad.
-¡Qué cosas dices! ¿Te vas a perder tú el no conocer a alguien por eso?- me dijo ella.
Y es verdad… por nada del mundo me hubiera perdido su amistad, contagiarme y disfrutar de la energía que desprende cuando habla de cualquier cosa, de su ternura cuando lo hace de sus hijos (ella es de las que se emocionan con los regalitos del día de la Madre), admirar el corazón que pone en su trabajo, aprender de su cabeza resolviendo problemas. Echaré de menos los momentos compartiendo confidencias, debilidades, sudores, agujetas, millones de risas y caramelos de menta y de naranja.
Y es que todos, o la mayoría de nosotros, hemos experimentado alguna vez lo que se siente cuando un amigo se traslada a vivir fuera, ese sentimiento al principio de impotencia, después de resignación. Cada uno lo vivirá a su modo pero normalmente nos interesamos por dónde va a vivir, nos ofrecemos voluntarios para cualquier cosa, le acribillamos a preguntas sobre el colegio de los niños, el piso que ahora tienen que vender, la casita a ser posible, que se tienen que comprar, el nuevo trabajo, la nueva ciudad, la nueva vida. Después nos sorprendemos a nosotros mismos recordando todos los momentos que hemos vivido para que nunca, nunca, se puedan olvidar. Y sin darnos apenas cuenta tratamos de aprovechar el tiempo al máximo con el que se va, de modo que organizamos reuniones, vamos en grupo a comprar el regalito “en secreto”, preparamos despedidas, nos hacemos fotos, nos decimos cosas que en circunstancias normales no se nos ocurrirían, disfrutamos del momento, nos reímos como si nunca lo hubiéramos hecho antes…
Pero el irse es sólo cambiar las coordenadas en el espacio; la cuarta dimensión, el tiempo, sigue siendo el mismo y corre a la vez para todos, y además el corazón y el pensamiento siguen unidos en la distancia. Para quien se va, seguir conectado a los que ha dejado atrás debe ser muy importante. Menos mal que existe el móvil, Internet y la carretera.
En apenas unos días he despedido a familia y amigos, que parecen que se han puesto de acuerdo para marcharse al mismo tiempo, pero por diferentes motivos, a Andalucía, a Castilla, a América… (demasiado lejos). Antes ya lo han hecho otros muchos, Conchi y Daniel, Ana, Javier, Marisa, Encarna…y no me libraré en el futuro seguramente de otras despedidas (a lo mejor de la mía).
Que os vaya bien a todos. Cualquiera sabe cuándo volveremos a ver a Ángel, pero él como los demás han dejado parte de ellos en mí y ni por un momento he pensado en olvidarles.
- Mae
UNA DE CUENTOS…
Como muchos proyectos que nos proponemos en vacaciones, nosotros tuvimos el nuestro, CORRER, en un marco espectacular, con una motivación militar (luego explico esto), y un paseo que decía, ¡corre, corre, Corre!……
Siete de septiembre y con mil doscientos kilómetros en nuestra espada, o mejor decir nuestro caparazón, por que como los caracoles llevamos nuestra casa encima. La mía de color verde pistacho, ¡alguien me podía haber advertido que una tienda de campaña de ese color no es recomendable si quieres dormir después del amanecer! Los ojos como mochuelo, dentro de la tienda era mas de día , que fuera en la calle. Pero de errores se aprende, la próxima,¡negro azabache!
Aterrizamos los cuatro en Francia, como dijo mi amiga “atónitos” ante la visión de la mas perfecta cuidad medieval, y tras quedar anestesiaos nos disponemos a elegir nuestro trocito de terreno que será nuestra casita lo que dure nuestra aventura.
¡Tira de aquí, estira de allá! Al comprarla nos dijeron que se montaba “por arte de magia” la dejas caer ¡y zás! Ya esta montada, pero en la practica de verdad verdadera tienes que meter un par de varillas, y ya está, hecho el caparazón verde pistacho.
La mesa, las sillas, ¡pon la luz aquí¡ que así nos ilumina los armarios-coches, de los vecinos también. Ellos mas inteligentes, tienen una casita del color naturaleza y por la mañana , es por la mañana, además de tener un hall para imprevistos atmosféricos, Ellos son ricos lo suyo es una mansión (las horas de vuelo se notan).
Con todo este traque treo, y tras habernos refrescado, cerramos nuestras casas con llaves invisibles y nos vamos a disfrutar del paseo previo a la ciudad encantada.
Todo cuento que se precie tiene siempre un camino con un bosque encantado, ¡nosotros teníamos el nuestro!, Pero era encantador. Un paseo precioso que surge paralelo a un riachuelo enmarcado con árboles adultos platanoides, juncos, saltitos de agua que juguetonas carpas salvan, cantos de ranas y hasta una ardilla curiosa que ni corta ni perezosa baja de la seguridad de las copas para beber ante nuestras atónitas caras.
Además de su belleza, este paseo tenia un sentido práctico, que ni el “Puerta”, era un ir y venir de deportistas aficionados, amateur, y ocasionales. Así que nos pinchó nuestro fuero “deportivil” y tras DISFRUTAR con mayúsculas de la primera visita a la Citê, nos propusimos a salir un día a correr y disfrutar a la vez del aire, la belleza y la motivación de hacer un poco de ejercicio en este marco…..
1er día de salida:
¡Ponemos los despertadores (susodicha alarma del móvil) a las 8:00 am.
A esa hora la luz interna de nuestra “concha” me tiene despierta con creces. Oímos a nuestra vecina que como nosotros se está preparando para la aventura matutina. Porque el cuarto participante, ni se lo ha planteado, ponerse a correr…¡correr es de cobardes!. El se encarga de tenernos el cafelito preparado para cuando volvamos.
Salimos maqueados, mallas, zapatillas, cintillo incluso pulsómetro en cinto (hay vicios que no se dejan). Un poco de estiramiento, abrir las piernas, tirar de cuadriceps, un poquito de glúteo, y a correr…
Pín, pan, pin, pan, ¡que guay! Que bonito paseo, nos cruzamos con algunos mas experimentados, unos soldaditos uniformados con sus pantalones deportivos todos igualitos, un-dos, tres-cuatro.., que entrenan todos los días dando varias vueltas al camino. Nosotros a nuestro ritmo.
Terminamos treinta y cinco minutos después, felices de la muerte, con exclamaciones de ¡uy que maravilla, esto es estupendo, fantástico, mañana mas! Con la consabida recompensa tras el esfuerzo de zamparnos unos croissant franceses con el café recién hecho. Mañana a la misma hora.
Mañana……… agujetas hasta en las pestañas, dolores abdominales por no se que extraño fenómeno, constatamos que estábamos en baja forma. Sin embargo, siempre hay un personaje en los cuentos que nos sorprende, y este, se puso las mallas de correr, las zapatillas de correr, se marchó a competir con la “ motivación militar” , mientras nosotras, (veteranas deportistas) nos desayunábamos con un par de croissant y un café recién hecho.
Pd. Los cuentos, cuentos son y nosotras unas cuentistas en un cuento de Hadas.
- Luna










¡Tu lo has dicho, querida amiga! como decía el único varón que se calzó las zapatillas…Mucho Puerta Palmas y os rajáis el segundo día…mucho…que bonito, que bien me siento, ha sido fantástico, mañana más, jaja. y, a media tarde, cuando las agujetas me devoraban los cuadriceps empecé a recular…que si no estoy levantada no me esperéis, que si parece que mañana a primera hora va hacer frío, que si apenas me he traído ropa deportiva, que si el único sujetador que sujeta aún no se habrá secado, que si…
¡Vamos, que no vas a venir, que mu bonito mu bonito pero te quedas durmiendo!.
Pobre Manolillo, el segundo día lo dejamos abandonao de la mano de Dios. y nosotras quedamos como unas noveleras…
Con las buenas vistas que tenía el camino. ¡que tonta somos y que flojas!.Pero de verdad que yo no tenía disponible el mantenedor de airbag.
Por: lapriana el Octubre 10, 2009
a las 11:07 am
Como me he reido Luna Lunera Cuentera tu y la otra, ja ja ja. Tanto deporte para rajarse a la primera. Ahora el más listo de todos los listos, tu Manolillo, ese desde el principio lo dejo todo muy claro, ja ja ja. que bonito y devertido. ¡ Que bien os lo habeis pasado!. Las fotos son preciosas. Yo como no fuy a la comida-cena de después de las vacaciones me lo perdí. Seguid contando y bajando fotos, quiero saberlo todo.
Por: db el Octubre 15, 2009
a las 8:38 pm
¡Mae por Dios, lo que me faltaba! ¿que quiere decir eso de que habrá más despedidas? ¿que significa que alguna pudiera ser la tuya?…Entérate que mejor que aquí en ningún sitio. y referente a la persona a la que va dedicado este “despedidas,” a mi también me ha dado mucha pena…¡al final te acostumbras!, mira Encarni, ya ha pasado un tiempo y la seguimos echando en falta, pero te haces a estas cosas, y en ese micromundo nuestro, especialmente en el mundo vestuarios se echa mucho de menos a la gente…
PD:
¡Encarni hija, que dijiste para enero y nada, luego para junio y nada… que tenemos una cena o una comida pendiente!
Por: lapriana el Octubre 16, 2009
a las 10:20 pm
Mae: ” cuando un amigo se va queda un espacio vacio que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Pero… tu sigue haciendo amigos, porque los que se van siempre dejan algo bueno en ti y nunca se van definitivamente como bien dices, esta la carretera, el móvil e internet, para los más perezosos. Los que vienen nuevos nos traen la expectativa de.: ¿tú que vas a aportar a mi vida?. Seguro que algo bueno también.
Por: db el Octubre 17, 2009
a las 12:03 pm
No me hagas tantas preguntas, Lapri, que estoy muy sensible… de momento me vais a tener que aguantar otra temporada.
Eli, te echamos de menos.
A veces es inevitable hacer las maletas, unas veces forzoso, otras porque uno quiere cambiar de aires, otras pensando en el futuro de los hijos, otras huyendo de algo, otras por desamor y otras, las más bonitas, por amor, como este grandullón que nos ha abandonado por una argentina guapísima.
Besos para todos.
Por: Mae el Octubre 18, 2009
a las 9:06 am