08 Agosto

DIAS DE CAMPAMENTO

MaeSe aproxima el día de la partida hacia el campamento de verano y los niños ya piensan en reencontrarse con los amigos del año pasado, en los nuevos que harán este año, en todas las actividades que les esperan, en lo bien que se lo van a pasar…

Mientras preparo las maletas me voy acordando de los veranos tan largos y fantásticos que vivía cuando era pequeña. Ahora pasan las semanas, los meses, los años sin darme cuenta.

Por fin todo está dentro, la documentación, el móvil, linterna y cantimplora, las miles de camisetas, los cientos de calcetines, la tarjeta sanitaria, bañadores, antimosquitos… la lista está correcta y completa.

Y llega el momento de la despedida. Abrazo grande y muchos besos, felices ellos, felices nosotros al ver que afrontan estos 15 días con muy buen talante, con alegría y ganas de pasarlo bien. Tienen un año más y seguro que les sucederán aventuras mejores y peores, distintas, divertidas, emocionantes, momentos para recordar. Como cuando el año pasado al pequeño se le cayó un diente. Dos noches estuvo el Ratoncito Pérez sin pasarse por allí, ¡ese ratón despistado!… Extrañado se lo dijo a la monitora y a la mañana siguiente había, debajo de la almohada, una bolsa de chuches que compartió feliz con sus compañeros.

Sabiendo que los niños están bien cuidados y a gusto, los padres aprovechamos entonces para irnos a nuestro particular campamento. La “liberación” se hace extraña pero enseguida se acostumbra uno… ante nosotros unos días sin horarios, dedicados a nosotros solos, a hacer kms., a patear calles de ciudades distintas, a tumbarse en la playa sin abrir los ojos durante un buen rato, a resolver problemas grandes o pequeños, a recordar lo que nos mantiene unidos, a tratar de olvidar lo que nos separa, a hablar y hablar de miles de cosas y por qué no… a darse el gustazo de envolverse en chocolate.

Sé lo importante que son estos días en pareja, después de un año de trabajo, de reuniones, ausencias, preocupaciones de todo tipo que hacen perder la concentración hasta en Pilates.

Los días pasan demasiado rápido.

El reencuentro siempre es especial. Los veo más altos, más guapos, más delgados, roncos de cantar y gritar. Uno viene cargado con una cartulina en la que hay un barco hecho de garbanzos, un sol de lentejas, un mar de espaguetis; otro con fiebre de 39º por haberse bañado con la camiseta puesta, unas tortugas de arcilla, una pelota de tenis de cuando jugaron a… y dentro de la maleta el pequeño trae una pluma de pavo real del día que fueron al zoo, cantimploras abolladas, calcetines de un color imposible; uno con el premio a la habitación más limpia, otro con el premio al mejor grupo de baile, felices, cansadísimos, hasta soñando en inglés y … hablando por los codos.

Se me ha curado ya la tortícolis de mirar hacia atrás en el coche mientras volvíamos a Badajoz. Ahora me queda poner lavadoras y seguir disfrutando de todas las historias, los juegos y lo bueno y lo malo que les ha pasado. Quieren volver el año que viene, y eso es muy buena señal; y yo deseando que sea así porque ya he pensado dónde me gustaría ir cuando los niños se lo estén pasando pipa en su campamento de verano.

  • Mae

El Gato Macarra

Hace no demasiado tiempo conté una historia de salvamentos y contratiempos, la protagonista, mi hermana, que a estas alturas ya puedo vaticinar, sin ser vidente, ni bruja buena o mala, que en un futuro (todavía lejano) será conocida por todos como Pepa de Todos los Gatos…y si me apuran…y de Todos los Perros….y si me apuran aún más…y de Todos los Animalitos de la Tierra….

Resulta que como ya conté, (aunque no lo crean, de manera muy escueta) la futura Pepa de Todos los Gatos, organizó un movimiento solidario y casi patrio para sacar de un patio de luz a un lindo gatito que, ¡a saber que puñetas hacía por esos tejados de Dios para terminar cayendo en un agujero deshabitado!….(¡casi seguro que nada bueno!).

La cosa es que ahora, el Moisés de los felinos, el macarrilla que a buen seguro andaba de juerga por esas discotecas de alturas con clarísimas intenciones de fácil y cómodo ligoteo, ha dado muestras de que los macarras de playa o, en su defecto, los chulos de tejados, nunca cambian, es más, siempre tiran al monte…como las cabras.

Muy cerca de la que fue la cárcel del miau callejero, vive mi hermana con dos gatos propios y uno a media pensión, he de decir que los gatitos propios y el medio adoptado, medio ahijado y medio inquilino, son todos… ¿como decirlo sin herir sentimientos? ¡Un poco blanditos!, desde que les cortaron las ganas de hembras se han vuelto demasiado pachorros. Se pasan el día tumbados haciendo pilates y yoga, (por lo de las posturas imposibles) meditando si zamparse de inmediato el pienso y las latitas de tierno y exquisito paté ,  o dejar pasar media horita entre digestión y digestión, si tumbarse al sol que más calienta de la terraza o, entre sol y sombra del balcón, si en la cama de la niña o en la de los dueños, si en el sofá o directamente en el suelo…en fin, una vida de genuino emperador romano, solo les falta que mientras se encuentran meditando sobre cojines, mi hermana les deje caer unas uvitas sobre sus hociquitos…que, ¡líbreme Dios de insinuar que no se lo merezcan! .Pero, esa no es la cuestión, la cosa es que estos tres felices amantes del buen vivir y del saber estar,  están siendo molestados y violentados por el gato macarra que ella ayudó a rescatar.

Y lo peor no es que los ataques estén mermando las ganas de fiestas de los finísimos, elegantísimos y bien educados felinos de la dueña de la casa, lo peor es que los patrones empiezan a acusar los efectos secundarios del macarra asalta terrazas privadas… verán…. el gato autónomo, (o como diría un tal Malditopit al que tengo la suerte de conocer muy bien) el hippie investigador de azoteas y tejados, desde que probó las mieles de la libertad, noche tras noche, madrugada tras madrugada, hace varios intentos de asalto a la terraza de la casa de mi hermana, lógicamente ella y su familia no duermen fuera,  por lo que de entrada los sufridores más desprotegidos son los blanditos emperadores del reino de Pepa que, en lugar de presentar batalla, huyen despavoridos entre alaridos casi humanos, aullando y casi vocalizando miaus de auxilio pidiendo ayuda, arrasando espantados con lo que encuentran a su paso… y todo esto a partir de la una de la madrugada, como corresponde a un buen vividor y trasnochador de tejas con amplio currículo penal.

Pues como iba diciendo….¡anda jaleo, jaleo!… los habitantes humanos de la casa, que curiosamente son los únicos que están sometidos a la tiranía de un reloj, les dan la una y las dos, y las tres y las tantas levantándose a asustar al minino chulito de techumbres, que cual gato del saco, hace un intento tras otro de asalto, siempre de madrugada, asomando los bigotes entre los barrotes de la azotea, poniendo al descubierto su espíritu camorrista y espabilando las noches de mi hermana, su  par, y la princesa del cuento, que mientras deambulan insomnes no dejan de refrescarle la memoria recordándoles lo mal que le ha pagado el delincuente el salvamento con contratiempos que lo libró de un solitario patio…en fin, esas cosas que se dicen cuando a uno le espabilan el sueño noche si y noche también…por lo visto, los tres, con diferentes humores y disparidad de opiniones salen a espantar al atracador.

El único varón de la casa irrumpe echando chispas, cabreado, acordándose del día que el rescate llegó a buen puerto e intentando acertar al camorrista con un chorrito de agua a presión,  la princesa del palacio y mi hermana, tratando por las buenas de parlamentar con el macarra, invitándole a que se vaya o que se convierta en gato bueno, y los benditos emperadores refugiándose entre cojines…y esto, todas las madrugadas desde…¡bueno, para saberlo tendría que medir la profundidad de las ojeras del varón de la casa!…en fin… Todo un tira y afloja que por el momento va ganando el cansino aventurero y poco agradecido gato macarra.

  • Lapriana

Respuestas

  1. ¡Como me he reido!. Yo creo que lo mejor es que lo adopte y lo convierta a la vida comoda. Es una pena, pues pierden su sexapple y lo que tienen de gato, de genuinos, de vividores, ligones incansables y un largo etc. Yo en mío paso por esas hace poco y el mismo día que vino de su intervención pego un salto, no se como, y al tejado a ligar. Tenia a los vecinos locos, no los dejaba dormir. Es tan manso que se entra por cuaquier ventana en cualquier casa y estoy viendo que me lo matan por molestón. Te juro que no se como sale de mi patio, si lo he visto volver y es un olímpico pues salta desde los sitios más inoportunos. Son todo un caso. Pero nos tiene locos a todos. Son hippis, macarras, vividores, ligones, van a lo suyo, autónomos, independientes y un montón de cosas más. A mi ahora me da muchisima compaña en mi obligado roposo. Genial el post, muy divertido y con gran sentido del humor.

  2. querida DB es que los gatos son así, son pequeños tigres, libres, sin dueños, a pesar de que nosotros podamos llegar a pensar que son nuestros, ellos no son de nadie…ME ENCANTAN, soy gatista. Para mi son los animales más bonitos…¡ya te dije en una ocasión que te has ganado el cielo! por lo menos el gatuno. Un beso, y acelera esa curación..¡tanto reposo, tanto reposo…!

  3. ¡Que recuerdos Mae!…¡como pasa el tiempo! me has devuelto de un plumazo sensaciones que ya estaban en el baúl de los recuerdos…mis primeras vacaciones sin niños fue aprovechando un campamento de verano, la sensación fue tan extraña que no encontraba la manera de definir como me sentía, por un lado encantada, por otro, culpable por sentirme bien, por otro, los echaba en falta, por otro era un placer al que no estaba acostumbrada y me gustaba la sensación…en fin, era tan extraño que no podía quitarme a los mocosos de la cabeza a ninguna hora del día.
    y la vuelta a casa…pues ciertamente la has descrito muy bien…la lavadora funcionando una y otra vez durante varios días.
    Felices vacaciones y feliz vuelta a la realidad. Un abrazo.

  4. Descripción perfecta de los sentimientos que afloran la primera vez que les dejas, ya sea en campamentos, con los abuelos o con alguien que quiera hacerse cargo de ellos durante algunos días, mientras tu disfrutas de unos días de relax, compartiendo todo lo que se pierde durante el resto del año, por culpa de las prisas, el trabajo y todo lo que esto significa. Pero todo pasa, y luego cuando se hacen mayores, hechas de menos ese tiempo en el que no podías ir a ningún sitio sin ellos. Todo tiene su tiempo.
    Claro que se necesita ese espacio para compartir con tu pareja, pero también te gusta tenerles cerca, que vengan a casa, a su casa.
    Dentro de poco, nos toca pasar por la experiencia de quedarnos solos. Sabemos que lo pasaremos mal, pero también sabemos que es por el bien de ellos, para prepararse para el futuro que les espera.
    Bueno, me he puesto un poco sentimental, perdón por ello.
    Un saludo y feliz final de las vacaciones.

  5. Hoy se me terminan las vacaciones; han sido estupendas, pero como se suele decir lo bueno pronto se acaba. Este es el segundo año que hemos aprovechado el campamento de los niños para disfrutar en pareja de unas vacaciones.
    Yo pienso que son muy necesarias, despues de todo un año pendiente del trabajo, del colegio, de las actividades extras escolares; normalmente despues de un dia rutinario cuando los niños ya estan acostados, acabas sentado en el sillon de casa al lado de tu pareja y solo hablas del trabajo de los problemas con los niños y a la cama, al dia siguiente otra vez lo mismo. Hay que acabar con la rutina y tener tiempo para nosotros, porque al final nos olvidamos de disfrutar y de estar con la persona con la que un dia decidimos pasar nuestra vida. Mis niños no los cambio por nada, pero a mi pareja tampoco.
    Al año que viene seguramente nos iremos otra vez y nos volveremos a encontrar y a disfrutar como si fueramos novios.
    Un Saludo y a por las siguientes vacaciones.

  6. Aún quedan años para que mis hijos se vayan de casa. De momento no puedo vivir sin sus ocurrencias, sus travesuras, sus enfados, su voz y sus besos. Cuando no están los echo de menos, pero tengo unas ganas de que empiece el cole…
    Feliz regreso a los que vuelven de vacaciones (no hay más remedio que empezar), pero el puente del día 8 está ahí mismo; y a los que se van ahora !qué suerte! !qué envidia! que lo paséis muy bien.

  7. ¡Que gracioso Mae!. Todos hemos vivido eso. Para los niños es buenisimo y para los padres, aunque con tristeza al principio, te queda la satisfacción de saber que estas haciendo algo bueno por ellos y que les vendrá muy bien para cuando sean adultos. En alguna de esas lo díficil es que la ropa vuelva a tener ese color maravilloso que tenia cuando se la llevaron. De todo es lo único malo. Muy bonito tu relato de algo tan familiar. Cada día escribes mejor.


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