04 Abril

EXCURSIONES EN ABRIL

MaeEl mes de Abril es especial por muchos motivos, me gusta cómo suena su nombre, me gusta cómo huele, los colores del campo y la luz del cielo. Y una de las mejores cosas es volver a encontrarse con amigos y salir de excursión antes de que millones de granos de polen invadan el aire de Extremadura.Esta vez éramos 14 niños y 20 adultos, todos amigos y compañeros, gente estupenda, personas muy valiosas. El ambiente, genial, dispuestos a pasar un fin de semana inolvidable.

El sábado no vimos el sol. Chubasqueros, paraguas… no importó, hicimos otras actividades. El domingo, el día fantástico, así que salimos a disfrutar de nuestra visita a la mina “La Jayona” en Fuente del Arco. Antes es obligado hacer una parada en la ermita de la Virgen del Ara, de tanta devoción en toda la comarca y con tantas historias de peregrinación y promesas tan cercanas a mi.

Los impresionantes frescos que se han rescatado, de suelo a techo, merecen que a la ermita se la llame la “Capilla sixtina de la Baja Extremadura”. ¿Cómo puede haber algo tan bonito y valioso en medio del campo? Los niños alucinaron con la leyenda de su construcción, con el rey moro Jayón y su hija Erminda, a los que se le apareció la Virgen…o con la talla de San Antonio con el Niño Jesús en brazos y que desaparece…

De vuelta, en el cruce, nos aguardaba impasible la estatua de un lobo que nos recuerda que el episodio del lobo de “El Hombre y la Tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente se rodó en estas sierras, eran lobos extremeños.

Llegar a la mina es entrar en otro mundo. Ponerse los cascos, subir escaleras, mirar todo el paisaje desde allí arriba, sentir el olor de los cientos de higueras ya brotadas, la humedad de los helechos, del musgo…

amina la JayonaPoco a poco nos adentramos en las galerías. El sol nos va acompañando y nuestra vista recorre todas las paredes excavadas por aquellos hombres y niños de principios del siglo XX, que por un mísero sueldo y comida (en el campo se trabajaba sólo por la comida) extraían el mineral de hierro con el pico y la pala, con dinamita, sin medidas de seguridad. Durante el paseo vamos viendo las diversas formaciones que el agua, en un terreno calizo como éste, va originando con el paso del tiempo, estalactitas, oquedades, cristales de calcita, y los movimientos tectónicos que pliegan el terreno y crean caprichosas formas con las vetas de los óxidos de hierro, hematites, de color gris metálico. Las tonalidades ocres de las limonitas se alternan con sulfatos de hierro, goethita, siderita e incluso con el verde de la malaquita, y el conjunto, con la luz del sol penetrando por encima de nuestras cabezas a través de unas oquedades altísimas (se pierde la referencia del tamaño), resulta de una belleza inigualable.

Mina la JayonaLas sorprendentes tonalidades grises, rojizas, ocres y azuladas se mezclan con los sonidos de animales que viven ajenos a nosotros, golondrinas, murciélagos, palomas torcaces, vencejos, incluso búhos reales y la cigüeña negra que ha decidido anidar en un paraje cercano.

Y cómo no, la impresionante falla lateral, en el nivel inferior, mi preferida, con un espejo de falla que se ve perfectamente y con estrías de rozamiento que indican el rumbo y el sentido del desplazamiento.

Merece la pena visitar este Monumento Natural, al que seguro volveremos.

Fin de semana irrepetible, con algún susto de niños perdidos (¡menudos aventureros de 8 años!), organización perfecta, y a gusto con la mejor compañía del mundo.

  • Mae

SOBRE LA AMISTAD II

DBgymYo no quiero tu coche, tu casa, ni el contenido de ella, ni tu ropa que tan bien te sienta. Nunca me interesó lo material. Me gusta, porque es un fiel reflejo de ti.

Yo no quiero tu marido, tus hijos, tus hermanos, ni tus padres tan agradables. Ni siquiera aunque nunca hubiera tenido familia. La tuya tiene el encanto de superarte y la magia implícita de ti.

Yo no quiero ser tu única amiga, tu única confidente. Quiero y te deseo, que vueles y conozcas más gente, que seas feliz con otras personas, que te complementen y te apoyen, para después y cuando estés más completa, poder disfrutar de ti.

Yo no quiero tu trabajo, ni tus estudios, ni tus hobbis, prefiero disfrutar como mero observador de tu vida, de la entrega, el tesón, el esfuerzo que le pones a todo ello.

Yo no quiero tus virtudes, tu buen hacer, tus habilidades, me encanta disfrutarlas a través de ti.

Yo no quiero ser tú, ni que tu seas yo.

Quiero enriquecerme contigo, con tu persona y tu presencia física y mental, sentirte cerca y aquí cuando no estés, recordarte y que me inunde la alegría de haberte conocido.

Quiero lo que nos une, no lo que nos separa.

Quiero que te mantengas viva, cuanto más tiempo mejor, para tener la gracia diaria de tu presencia, tu risa, lo cotidiano de ti.

Quiero lo mejor de ti, y juntarlo con lo mejor de mi yo, para hacer un nosotros fabuloso, inmenso y enriquecedor.

Solo quiero ser tu amiga.

Nota: la amistad es incompatible con el interés y con la envidia.

  • DBgym

YUN

j-hidalgoA sus cincuenta años, Elena, era una mujer de su tiempo, ama de casa muy activa fuera de ella, lectora empedernida y una apasionada de las nuevas tecnologías. En fin, como he dicho, una mujer de su tiempo.

Casada y con dos hijos. Ya un poco libre de sus obligaciones domesticas, y con los hijos ya mayores, sentía la necesidad imperiosa de ser útil, ahora que disponía de tiempo.

Había viajado bastante. En uno de esos viajes, tuvo la suerte de ir a Camboya, lugar que le marco sobremanera, sobre todo por los niños. A pesar de tanta pobreza, de tanta miseria, la mirada de esos niños, la alegría  que reflejaban esos ojos, la entusiasmó. Por tanto pensó dedicar un poco de su tiempo a los niños que pudieran necesitar algo de lo que ella podía ofrecerles. Lo tenía meditado y decidido, volvería a viajar a Camboya con algún grupo que estuviera trabajando allí y dedicaría sus vacaciones a esa labor.

Lo que conoció era un país con cerca de trece millones de habitantes, con una edad media de la población de unos treinta años, debido al gran genocidio camboyano cometido entre 1975 y 1979 bajo la dictadura de Pol Pot y los yemenes rojos. Aún todavía se vive en un periodo de posguerra, con todo lo que ello conlleva. Sus mayores problemas son la explotación y la prostitución infantil.  Con todo pensó que, aunque fuera para una sola niña, se dedicaría en cuerpo y alma a intentar sacarla de ese mundo en el que no le correspondía vivir.

Y allí estaba con su maleta cargada de ilusión y esperanza, esperando que vinieran a recogerla. Hacia calor, un calor sofocante, ya casi no se acordaba de la humedad que predominaba en el ambiente, pero daba igual, ella estaba allí porque lo había decidido. Iba feliz, porque su marido y sus hijos la habían animado a que lo hiciera. Recordó, su otra llegada, tan distinta. En aquella ocasión acompañada por su marido y un montón de amigos, y el motivo, turismo, tan distinto a este. Pero gracias a ese viaje, se encontraba otra vez allí.

Se había puesto en contacto con Juan, un medico, amigo de un amigo suyo que trabajaba  precisamente con niños. Al cabo de un rato, y después de haber rellenado un montón de papeles para poder entrar en el país, llegó Juan, con su furgoneta, que parecía que se iba a caer a pedazos. Después de las pertinentes presentaciones y saludos, comenzaron el largo trayecto que les quedaba por recorrer, primero por carretera, pero después por abruptos caminos  por los que se veía a todo tipo de gente, unos andando, otros en bicicleta  y supongo que los más pudientes, en moto, cargados hasta las cejas.

Por fin llegaron a un poblado, en el que habían fundado, Juan y su grupo, un hogar para recoger e intentar hacer regresar a sus hogares a aquellos niños y niñas que no sabían de donde venían, pues algunos eran tan pequeños cuando los habían sacado de sus casas que no sabían ni como se llamaban, y mucho menos de donde provenían.

Al día siguiente y después de haber descansado, comenzó a trabajar. Ayudaba a dar de comer a los más pequeños, jugaba con ellos, los aseaba y realizaba otros muchos menesteres. Fue pasando el tiempo y era tal el cariño que sentía por esos niños y niñas, que tenia miedo que llegara el día que tenia que marcharse, egoístamente más por ella que por ellos, pues sabia que cuando se fuera, ellos seguirían  igual, pero ella se había acostumbrado tanto a los niños  que no sabia como llenaría el hueco que los mismos dejaran.

En el grupo de niños, había una pequeña de cinco años, Yun, por la cual sentía una verdadera predilección, era preciosa, ojos negros como el azabache, pelo igual de negro y muy liso, y una alegría en los ojos, que le hicieron recordar aquellos de los que se había quedado prendada en su anterior viaje. Yun, siempre estaba con ella, había aprendido a decir algunas palabras en español y la llamaba mama, y a ella se le caía la baba. La niña tenía un problema de salud del que allí no podían tratarla, era celiaca, y por desgracia allí no tenían los alimentos adecuados para su alimentación.

Faltaban dos semanas para su regreso, y Elena se planteo intentar llevarse a Yun a España para poder cuidarla. Pero sabía que no iba a ser tarea fácil, ni si autorizarían a Yun a salir de su país. Pero estaba dispuesta a intentarlo y a luchar por ello. Primero habló con Juan, al que le pareció una idea fantástica. Así comenzó la aventura de arreglar un sinfín de papeles para poder llevarse a la niña. Tuvo que quedarse más tiempo hasta que todo estuvo preparado. Todo lo hizo con el consabido consentimiento de su marido y de sus hijos, que estaban encantados y deseosos de que llegara Yun, pues ella les había hablado tanto de la niña que ya formaba parte de la familia.

Por su parte Yun estaba entusiasmada, pues por lo poco que entendía, sabia que iba a realizar un gran viaje, en un gran pájaro con unas grandes alas, que la llevaría a otra ciudad, donde le esperaba con los brazos abierto una gran familia y una casa muy grande con juguetes, un colegio, donde le enseñarían a leer y escribir. Y sabia que en un futuro, cuando fuese mayor, volvería ha conocer su país, sus raíces. Pues así se lo había prometido su mama Elena.

  • J. Hidalgo

Respuestas

  1. Esto debe ser una vivencia real. Se ma han saltado un poco las lágrimas. ¿ Que pasó al final entre Elena y Yun ?

  2. db gracias por tu comentario, mira no se lo que hubiera pasado pues esa parte de la historia no es real, si el primer viaje de Elena y el impacto que a mi me causaron los ojos de una niña. Fue un viaje prcioso y una esperiencia maravillosa.

  3. Seguro que habrá muchas Yun que necesiten de la ayuda de muchas Elenas…estoy convencida que la autentica Elena sintió lo mismo que la J Hidalgo que nos cuenta esta bonita historia….
    Un saludo y cuéntanos mas vivencias de la Elena que viajó a Camboya, muchos de nosotros tenemos la casi certeza de no conocer en primera persona esos mundos tan lejanos…

  4. Como cada persona es única e irrepetible, cada vínculo de amistad que se establece con alguien es un mundo diferente.
    Ya sabes que me gusta que le pongas palabras a lo que alguna vez hemos pensado o sentido.

  5. Curioso yo también pienso que cada persona es única e irrepetible y por eso solo renuncio a las personas interesadas y envidiosas. A mis amigos cuando cumplen años les digo: “El dia que tu nacistes se rompió el molde para que no exista en el mundo nadie igual que tú, fijate si eres importante”. Siempre les felicito diciendoles esto y la palabra UNICA/O. Creo recordar que también te la dije a ti hace muy poquito.
    Tenemos el lenguaje más rico del mundo para expresarnos y expresar nuestros pensamientos o sentimientos. Cuando escribimos se ve mucho de nosotros.

  6. Parece que nos hemos puesto de acuerdo, también nosotros este sábado hemos estado viajeros. Las cuevas de Fuentes de León, monumento natural y un guía, Eulogio, que nos hipnotizó con su buen hacer, con su labia y con la ilusión que sentía por su trabajo.
    La de sitios bonitos que desconocemos en nuestra tierra, y la de sorpresas que nos llevamos cuando las vemos.
    Visitamos la Jayona por primera vez el año que la abrieron y la acondicionaron para visitas turísticas, y me pasó lo mismo que a ti…fue una sorpresa, después hemos vuelto en dos ocasiones más…y merece la pena volver.

  7. La primera vez que fuimos a La Jayona, en invierno, nos enseñó la mina un guía estupendo que nos contó muchas más cosas de las que se dicen en una visita normal. Se notaba que sabía de lo que hablaba y que su trabajo le gustaba.
    Parecía que estaba mimetizado con el entorno, que podía ser un minero que salía de una galería y nos contaba lo que estaba pasando.
    Respondió a todas nuestras preguntas, nos enseñó pájaros, nos contó historias, nos transmitió la dureza en la debieron trabajar los mineros…, las cosas que había encontrado para el Centro de Interpretación.
    En fin, se disfruta y se aprende mucho más cuando alguien sabe transmitir a los demás lo que sabe con entusiasmo y nos hace participar a todos de ello.


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