Posteado por: siguelashuellas | octubre 13, 2011

Antonio Juez

Antonio Juez      “el artista autodidacta”

Esas cosas que pasan…de pronto descubres a un artista absolutamente polifacético y te dices… ¡que vida y cuanto arte, y yo sin saber nada de él!

Sólo he visitado una vez el bellísimo parque Guell de Barcelona pero confieso –y es absolutamente cierto- que unos minutos después de traspasar sus puertas sufrí lo que en un primer momento me pareció un deja vu aunque, apenas medio minuto después entendí que quizá se trataba de que no me resultaba del todo desconocido, aquel parque me recordaba algo pero no sabía qué…

Ya en Badajoz, en nuestro parque infantil de Castelar me pasó lo mismo pero a la inversa, ahora era este el que me recordaba el de Barcelona, y de inmediato, casi de un segundo para otro supe lo que era: las piedras y la bajada de la entrada, la fuente –ahora reseca- de la entrada, el arco de la entrada, los bancos que reposan sobre la pared de la muralla, el altar que acoge a la Patrona de Badajoz y a la antigua portada de la ermita de la Soledad…

¡Ningún deja vu, sólo algo tan sencillo como una simple asociación de recuerdos!

Y es que el gran Gaudí, a pesar de tener todos los medios y materiales a su alcance, haciendo alarde de su portentosa imaginación también recurría con mucha frecuencia a las sencillas piedras de río; lo mismo que en su momento hizo nuestro Antonio Juez: imaginación y arte al cincuenta por ciento, mas  amor y un gran respeto a la naturaleza le dieron las alas que necesitaba para acercarnos cachitos de naturaleza,  a parques y jardines, transformándolos, para disfrute nuestro, en rincones intimistas, románticos y simbólicos.  

Todo eso era Juez: artista con una vida tan paralela a su arte que podría decirse que fueron tal para cual.

Nació en Badajoz el 7 de marzo de 1893 en la calle Vicente Barrantes numero 16.

Fue un hombre adelantado a su época: rompedor, culto, refinado, asiduo visitante de pinacotecas importantes, contradictorio, elegante en el vestir, exquisito en el trato, bibliófilo, y sobre todo: gran autodidacta.

Colaboró como periodista en el Nuevo Diario, después lo hizo en La Libertad y en el Noticiero Extremeño. Sus ideas políticas conservadoras le permitieron seguir participando en los medios de comunicación franquistas e impartir charlas en Radio Extremadura entre los años 1936 y 1938.

Fue profesor de Colorido y Composición de la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz desde 1928.

El autodidacta fue todo un personaje que se formó a si mismo no sólo en los pinceles, sino también en las letras. De su pasión por la lectura brotó su faceta de escritor dejándonos un interesante y amplio ramillete de publicaciones entre los que cabe destacar: Luis de Morales, el Divino, homenaje de admiración y amor a su vida y su obra (1925); Cerebro y Corazón (1936), un pequeño libro de pensamientos; Aldabadas, poesías; La Guarida de la bestia, novela documentada y no localizada; Soy un pobre peregrino, obra de teatro publicada en 1947 y no representada.

Además de cómo escritor realizó incursiones en el teatro como actor, y en alguna ocasión también como director de un grupo de aficionados del Liceo de Artesanos de Badajoz.

Su obra literaria más densa: Por nuestros caminos; es un libro de viajes con carácter autobiográfico.

Pero, volviendo a la pintura…Juez fue, sobre todo, un excelente dibujante de líneas sinuosas y serpenteantes, maestro singular del color. Cultivó poco el retrato, una fuente de recursos segura para los pintores, sin embargo siguió una práctica bastante frecuente en la época que consistía en colaborar en trabajos de ilustración de novelas y revistas.

El paisaje tampoco fue un género preferido, aunque se conoce su particular interpretación de ellos gracias a los fondos de algunos cuadros y de sus famosas ilustraciones de novelas.

Es difícil establecer una clasificación temática de su obra que por otra parte no es muy extensa, aunque sin lugar a duda su tema preferido fue el femenino; le inspiraba la mujer fatal, emancipada de la autoridad del varón, transgresora de la norma establecida, seductora, perversa, burguesa, acomodada, provocadora, sensual, fría y calculadora…, y estos ejemplos femeninos son los que desarrolló en los cinco grandes lienzos apaisados que pintó entre 1936 y 1937 para decorar los almacenes de La Giralda…

En 1948 fue nombrado por el Ayuntamiento de Badajoz Jefe de Parques y Jardines. El nombramiento, a propuesta de amigos influyentes, venía forzado porque tuvo que dejar la pintura a causa de una alergia a los cobaltos. En sus diseños para nuestros jardines contó siempre su gran sensibilidad y su admiración por los jardines portugueses y sevillanos.

A principios de la década de los cincuenta el artista fue apartándose progresivamente de la vida pública pese a los éxitos profesionales y al prestigio conseguido.

Juez murió el 25 de septiembre de 1963. Los últimos restos de su herencia pasaron primero a su compañero sentimental, el portugués David María da Silva y, a la muerte de este, a sus herederos.

  • María Penís
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Respuestas

  1. Muy interesante descubrir que Antonio Juez no era simplemente “un jardinero” con un gusto exquisito para realizar esos fantásticos jardines, sino que era todo un artista… :-)

  2. Y digo yo…que me gustaría que todos los pacenses nos sintíeramos tan orgullosos de haber contado con esta gran figura del arte como los malagueños se sienten orgullosos de estar en la vida de Pablo Picasso. Y no sería exagerar


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