Puente de Guadarranque
El puente, a unos 5 Km. al este de Alburquerque, salva el río que le da nombre.
Sus orígenes son poco claros, algunos aseguran que romanos, -aunque no hay pruebas de ello- lo único claro respecto a su edad es que en la Edad Media ya era paso obligado para las gentes que venían de Portugal, La Codosera y, sobre todo, de los numerosos molinos harineros que poblaban el cercano río Gévora.
Desde hace más de diez años, amantes anónimos del patrimonio vienen denunciando el estado de abandono en el que se encuentra. Hasta hace no demasiado tiempo su rehabilitación, o su consolidación, hubiese sido posible y seguramente sin necesidad de grandes partidas presupuestarias, hoy, posiblemente ya sea demasiado tarde, pues varios sillares de granito cayeron al río y aparecieron grietas que finalmente terminaron desplazando algunos pilares.
En el 2005 el Ayuntamiento de Alburquerque, dado el peligro de derrumbamiento que ya se barruntaba, procedió a su cierre e informó que técnicos de la Junta ya estaban realizando estudios con el fin de plantear las obras necesarias para asegurar lo que aún podía salvarse; sin embargo, varios y muchos años después aún no se ha llevado a cabo ninguna intervención, pese a la llamada desesperada de la asociación para la Defensa del Patrimonio creada con la esperanza de que sus voces hicieran más fuerza reclamando una actuación de urgencia.
Al Puente de Guadarranque o Puente del Notario, -también llamado así por encontrarse en el término de la finca del mismo nombre- lo vence vejez y soledad.
Su columna vertebral, encorvada busca sedienta el fondo del río mientras sus ojos, todavía perfectos, parecen escudriñar lo que a no tardar terminará convirtiéndose en tumba bajo las aguas en las que tantas veces, a lo largo de los siglos, se ha visto reflejado a la luz de lunas gordas y escuálidas, y de soles rabiosos y nubes preñadas que de tanto descargar han terminado diezmando la ya no tan férrea estructura.
Guadarranque se desloma, y por cada brecha escapan fragancias de tomillo, lavanda, jaras y rosas de monte expandiéndose y colmando un paisaje puramente extremeño; lo triste es que por sus rotos también se avienta una historia que en unos años sólo será leyenda de hoguera o páginas de un libro de historia local.
Aunque…probablemente en el futuro siempre quedará alguien que runrunee sobre unas antiguas piedras hundidas bajo los juncos que cimbrean a favor de la corriente de unas aguas que, tiempos atrás, le hicieron hueco a un hermoso puente de dudoso origen.
A este paso, a cada piedra que formó parte importante de nuestro cercano patrimonio, para no perderlas definitivamente en la memoria colectiva tendremos que inventarle una historia pues la verdadera cabe la posibilidad de extraviarse entre burócratas, mentiras, y palacios consistoriales con poco verbo, mucho desgana, y ni un gramo de solidaridad para los que heredaran lo que antes ya habíamos heredado nosotros.
Cada día que pasa sin consolidarse los restos del Puente del Notario refuerza la teoría de que los sillones y las varas de mando adormecen las ganas de trabajar.
María Penís
















Que lastima!! Otro puente viniendose abajo por el olvido y la dejadez, hermano del puente de Cantillana en Badajoz, sobre el Gevora,… A ver si hacen algo y frenan el deterioro!
Por: Icorbacho el julio 1, 2011
a las 10:04 am
la verdad que es una pena,pero cosas mas deterioradas han rehabilitado ,querer es poder ,no se puede dejar que algo con tantos recuerdos e historia desaparezca¡¡¡
Por: vicen el julio 4, 2011
a las 10:29 pm