Posteado por: siguelashuellas | febrero 27, 2011

Ermita de los Santiagos ( I )

Ermita de los Santiagos (Alburquerque)

Ermita de los Santiagos ( I )

O lo que queda de ella…

La primera vez que la vi no pude evitar preguntarme que hacía en  medio del campo; que historias esconderían sus piedras; de que época era…

A los que siguen este blog ya no pueden sorprenderles mis tendencias a idealizar ensueños, a mirar más allá y tratar de encontrar leyendas y aventuras donde probablemente sólo hubo rutina de tiempo.

Está semiderruida, pero sus piedras todavía emanan magia y misterio; en medio de un campo de encinas y alcornoques, en un camino cargado de jaras que en primavera cuando florecen parece que no van a poder soportar el peso de sus pétalos, y entre el peculiar aroma que desprenden, zigzagueando por sinuosos caminos envueltos en esa esencia tan nuestra, tan extremeña,  se llega hasta la solitaria ermita que aún hoy, y a pesar de sus paredes derruidas, solivianta dudas sobre un  pasado misterioso y la caprichosa elección de tan solitario y lejano emplazamiento.

Hasta el nombre lo tiene bonito. Los Santiagos sugieren caminos, andanzas, aventuras. Evoca e inspira. Al menos eso pensé cuando plantada delante de su puerta ojival mi cabeza empezó a ennoblecer sus piedras.

¡Pero no!…su nombre no es ese. El auténtico:  Ermita o Iglesia de Santiago (en singular).

Se encuentra a unos nueve kilómetros de Alburquerque, en la finca de Los Santiagos (de ahí el equívoco). Los primeros estudios que se hicieron sobre ella datan de la década de los años setenta, por José Bueno, que se encargaba del Patrimonio Artístico de las Diócesis Extremeñas.

Bueno publica en 1973 su exposición con el titulo “Antiguas Iglesias de Extremadura” donde considera que la ermita de Santiago es paleocristiana, datando su construcción en la segunda mitad del siglo VI, entre los años 570 y 582, en la época del obispo Masona de Mérida y ubicándola en una finca cercana al castillo de Azagala en las estribaciones de la Sierra de San Pedro. Según él, el ábside sería destruido a finales del siglo XI tras la derrota cristiana de Zalaca, siendo reconstruido a finales del siglo XV, momento en el cual se realiza la puerta ojival. La misma que desbordó mi imaginación haciéndome pensar en frailes, curas y tesoros templarios…pero tampoco.

Y es que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas realiza en 2003 un estudio en profundidad, encargándose del mismo Luis Caballero Zoreda, y de ayudante, Fernando Arce, con la colaboración de los arqueólogos Nacho Murillo y Mario Núñez, así como Eduardo Maya de Alburquerque. Este estudio se realiza bajo el método de investigación denominado “Arqueología de la Arquitectura” que consiste en analizar los vestigios visibles sin excavar.

El estudio cambia la tesis de Bueno y afirma que es con total seguridad Altomedieval, catalogándola de mudéjar al hallarse elementos, como el friso que decora el dintel de la puerta principal, de este estilo.

Se analizaron las superposiciones tanto del suelo como de las fachadas para secuenciar su construcción y las ampliaciones sucesivas, y la clave la dio el doble friso de ladrillo con puntas mudéjares, que al estar en su estructura más antigua ya no albergaba dudas sobre la posibilidad de haber sido añadida en ampliaciones posteriores, y hasta este estudio nadie se dio cuenta de este esclarecedor detalle.

Lo que ha despistado a los estudiosos era los cuatro arcos dobles en el ábside que a pesar de ser de herradura no son de construcción visigoda, por lo que la Iglesia de Santiago es de inicio del siglo XIII, y tampoco pudo ser construida por la Orden de Santiago, pues esta tuvo los votos en Alburquerque entre los años 1171 a 1174.

La primera noticia de la Iglesia la da en 1733, Pedro Salgado Durán, abogado de lo Reales Consejos y Capitán de las Milicias Urbanas de la Villa de Alburquerque, que dice:

Otra Iglesia con el nombre de Santiago, a distancia de una legua de esta villa, en la raya que divide su término de la Encomienda de Azagala, a la que solo le falta y de mucho tiempo, su techo. Esto certifica que ya estaba abandonada en el siglo XVIII y en proceso de ruina…

Referncias: El Enigma de una Iglesia.
Luis Caballero zoreda y Fernando Arce
  • María Penís
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