Posteado por: siguelashuellas | abril 19, 2010

Contrabando, (entre aromas de café) 1ª parte


Contrabando, (entre aromas de café) 1ª parte

Más de setenta y tres mil fichas de aprehensiones de la Guardia Civil entre 1936 y los años cincuenta nos muestran la dureza del auge del contrabando entre Portugal y España, época en que el hambre y las necesidades de una España empobrecida convirtieron a los mochileros en valientes supervivientes. Protagonistas principales de duras aventuras y desventuras en esos caminos de Dios…

Ángela Cáceres, una colaboradora de este blog, escribió un post sobre la importancia del café en nuestras vidas, un olor capaz de devolvernos aquellas tardes de nuestra ya lejana niñez alrededor de las faldas de una camilla bajo el calor de un brasero de picón.

Su artículo nos sugirió la idea de buscar a alguien que hubiese conocido de primera mano los sinsabores de una vida repleta de sobresaltos. En el transcurso de este tiempo la suerte quiso echarnos una mano y por fin hallamos a nuestro contador de historias en el padre de un conocido amigo de toda la vida.

Ramòn Chaparro Navarro

Es la historia del abuelo de mi amigo contada por su padre, que vio y vivió de cerca la época más dura del contrabando en la raya.

Entre el aroma del café recién hecho desprendiéndose en la cocina y llegando mansamente al comedor, envolviendo las vivencias que nuestro contador de historias desgranaba en su sillón, del que de vez en cuando se levantaba para escenificarnos a los hombres de su padre escondidos entre los rastrojos de un campo, o como les daban el alto, nos dejamos transportar a un lejano calendario de tiempos difíciles donde el ingenio y la bravura era arma indispensable para sobrevivir.

Nada más acomodarnos bajo el calor de las sayas de la camilla lancé mi primera pregunta no exenta de ingenuidad -¿Es lo mismo estraperlista que contrabandista?- mi contador sonrió condescendiente y de inmediato aclaró mis dudas…
-El estraperlo es el contrabando de todo, desde jabones a tripas de cerdos para las matanzas- mi padre solo manejaba el contrabando de café, que no era poco…-
Y así rompimos el hielo, yo poniendo en evidencia mi ignorancia y él su disposición a enseñarme un mundo desconocido…

Se llamaba Ramón Chaparro Navarro y las necesidades de la vida, unidas al arrojo que siempre le caracterizó lo llevaron durante más de cincuenta años al contrabando de café.  Empezó con dieciocho kilos siendo solo un mozalbete de poco más de quince años y terminó siendo el patrón de dos cuadrillas de entre veinte y treinta hombres cada una.

Ramòn Chaparro y Antonia Herrera

Noche tras noche, al amparo de la luz de la luna, bajo un manto de estrellas que parecían no ser las mismas que encendieran las pasiones de los enamorados, un grupo de hombres, dirigidos por el cortador, que era otro obligado valiente que hacía de avanzadilla unos metros por delante con la intención de allanar el camino y despejar dudas, salían del Gurugú como lobos en la estepa en busca del difícil sustento, calzados con unas blancas zapatillas  de goma y sus características mochilas a las espaldas, ajenos al frío del invierno, a las nieblas que parecían abrazarlos entre fantasmales y gélidos brazos, a los aguaceros que despiadadamente a veces se desataban empapándoles hasta la médula, dispuestos a plantar cara a las adversidades sin que las inclemencias del tiempo sirvieran de excusa para posponer el duro esfuerzo que los llevarían directos a un plato caliente y a la posibilidad de guardar un poco de dinero para la época de las vacas flacas. Ni los pies doloridos, ni las ampollas que a pesar del curtido de la piel de vez en cuando afloraba, resultaba tan doloroso y triste como ser sorprendidos por la Guardia Civil o los Guardiñas.

Si la noche venía mal dada y las circunstancias obligaban a desprenderse de la carga, no solo habían realizado un duro viaje en vano, al dolor físico se unía el desgarro del dinero perdido, la posibilidad de ir a la cárcel y la falta de comida en la mesa…

Colmado de Ramòn y Antonia

Las cuadrillas del Gurugú, las que comandaba el abuelo de mi amigo, quizás tuvieron más suerte… Ramón poseía un colmado del que se abastecía gran parte del barrio que por aquellos días se asentaba en las cercanías de inmensos campos poblados de ramas, canteras y cerros, terreno idóneo para agazaparse y correr en desbandada hasta que el peligro pasase. Cuando venían mal dadas, su mujer, Antonia Herrera Castaño, más de una vez dio fiado para que en casa del infortunado que había perdido la carga pudiesen comer…

En el barrio todos eran conocidos y todos tenían a alguien cruzando campos con treinta kilos de café  a las espaldas.  Las familias y amigos de los mochileros sufrían la espera expectantes, alertos y dispuestos a completar el trabajo abriendo y cerrando el siguiente eslabón del engranaje del que ellos también eran parte importante…

  • María Penís
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Respuestas

  1. COMO SIEMPRE FENOMENAL, HACES QUE CUALQUIER HISTORIA SEA FÁCIL, AGRADABLE. ENTRAN GANAS DE LEER TODO LO QUE UNO ENCUENTRE POR AHÍ DEL TEMA AL QUE TE REFIERAS EN EL MOMENTO.
    DE ESTE TEMA , HE OÍDO HABLAR MUCHO, YA QUE MIS ABUELOS VIVIERON TODA SU VIDA EN ESE BARRIO, Y HA ESE COLMADO FUI MUCHAS VECES DE PEQUEÑA.
    DARTE MI ENHORABUENA, COMO SIEMPRE. SIGUE, CADA DÍA LO HACES MEJOR.
    ESPERO CON IMPACIENCIA EL RESTO DE LA HISTORIA.

  2. Tengo el recuerdo de chica, en las noches de verano ya de madrugada, escuchar ruidos y asomarnos a las ventanas. A veces se veían correr unos señores muy gordos (iban forrados de paquetes de café) que corrían que se las pelaban, perseguidos por la guardia civil. Esto que cuento ocurría por lo que en la actualidad es el cruce de la Avda. de Villanueva por Juan Pereda Pila. En el mismo lugar donde un policía subido en su pedestal regulaba el tráfico, y al que en Navidad rodeaban los regalos de los pacenses, incluído un pavo vivo :)

  3. Gracias por contar la historia de mi familia…les tocó vivir una época dura donde el trabajo escaseaba y las necesidades hacían la vida muy difícil. Mi abuelo arreglo muchas vidas, al fin y al cabo muchísimas familias sobrevivían sin hacer daño a nadie,,,,,,,,GRACIAS AMIGOS

    • Ramón ,soy el hijo de Antonio,mi msn es juancarloschapi@hotmail.com ,ponte en contacto conmigo y hablamos.

  4. Recién llegado de nuestra ultima aventura por tierras de Cazorla, me he relajado con otra interesante aventura a la vez que muy real del mundo del contrabando. De chico escuche muchos comentarios sobre este tema, pues vivía en la calle Zapateria y en esa calle como ya comente vivía gente dedicada a este menester. Gracias a vosotros me traslado de nuevo al mundo relajado y tranquilo de mi primera juventud. Como no deciros que espero con ansiedad la continuación. Saludos.

  5. Hola a todos,me a gustado mucho lo que escribes de mi abuelo y sobre todo no se como conseguistes esas fotos de mi familia,bueno gracias por dedicarle el tiempo.

  6. los únicos dos paise que no le hicieron bloqueo a España en esa época de hambruna , fueron justamente Portugal y Argentina

  7. Hola! Yo soy hijo de un mochilero del gurugu, que ademas era sobrino de tu abuelo.
    Era uno de los mas pequeños en edad ademas sale en una de las fotos.
    Su nombre es Angel Chaparro Fernández, y es hijo de Angel Chaparro Navarro (Ya fallecido).
    Un saludo.


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