Historias de una Calle II
Donde antaño se ubicó Vinos Salvatierra, mi contador de historias se trasladó a vivir después de morir su abuelo para hacer mas llevadera la soledad de su abuela Francisca , cuenta que por la noche le costaba conciliar el sueño por culpa de los ratones que desde el primer piso de la vivienda escuchaba trasteando en el almacén de abajo.
Ahora en esa casa se levanta un inmueble de nueva construcción, casi fiel al edificio que fue, casi fiel al entorno en el que se sitúa, siendo uno de los pocos que goza de salud y vida dentro de la maraña de fantasmas ocupas de casas vacías y calle agraviada por el triste olvido.
Nos paramos ante la que fue su vivienda, miramos hacia los balcones y, las nostálgicas palabras de gratos recuerdos nos transportó de inmediato a un tiempo donde estos lucían cuajados de flores de alegres colores.
La venta de vino a granel se fue adaptando a las necesidades de los vecinos y, terminó siendo además, una pequeña lonja que abastecía los olvidos diarios más necesarios.
Por encima de la casa de su abuela, la frutería de Marcela. Y una puerta más arriba la Casa de Comidas de La Señá Florencia lindaba con la Joyería de Julio Corrales, la antigua puerta estaba situada donde hoy luce una de las ventanas del comedor de la Casona, la otra ventana en tiempos fue el acceso a una frutería, la de Los Morgaños, que competía en la misma acera con la de Marcela y La Salmerona. Y, llegando donde la calle se abre a la Plaza con más solera de Badajoz, una panadería daba fin a las tiendas que subiendo a mano derecha completaban una fila de aproximadamente quince negocios. Cuando coronamos la cúspide de la calle, a fuerza de recordar, su memoria se disparó en una sucesión de nítidas imágenes. Me propuso volver a bajar los pocos metros que nos separaban de la charcutería de Celedonio y empezar desde abajo a rememorar todo lo que se asentaba a mano izquierda.
En la punta abajo, dos modistas, hermanas y solteras para más señas, tenían como especialidad hacer plises a las faldas.
Justo por encima, donde actualmente se asienta una floristería, en aquellos días florecía una pajarería. Una puerta más arriba la pescadería de la Sorda y a su vera, la droguería de Francisco Vaz que a su vez tenía de vecinos más inmediatos a Juan y a Fernando, ambos dueños de sendas churrerías. Tiempo después, Fernando dejó la suya y Juan se trasladó a ella, supongo que por cuestiones de espacio.
Le seguía Retales Maruja y un pasito más arriba la charcutería del Chaleco.
El estanco que ahora si sitúa en la margen izquierda de la calle, en sus orígenes estaba ubicado casi frente por frente de su emplazamiento actual, el establecimiento posiblemente sea el más antiguo de Badajoz (expendeduría numero cinco). En las inmediaciones, tan solo a dos o tres viviendas de distancia, ya casi metidos en la calle Encarnación, (en aquella época, la calle el burro, el lupanar de la ciudad) Rosalía vendía café y tabaco de contrabando, los fumadores parecían tener debilidad por la marca los Tres Veinte.
Frente a la casa de Rosalía, un pequeñísimo espacio a modo de plaza divide la calle Encarnación de Moreno Zancudo, en tiempos lejanos se llamó Plazuela de Orellana o de Zambrano.
Cuenta la madre de Carreres que en sus años jóvenes llegó a conocer en ese minúsculo espacio divisor una fuente que al final tuvieron que quitar porque constantemente perdía agua…
La calle en aquellos días era un hervidero de gente, una arteria llena de savia, de apretujamientos cotidianos donde al menos treinta familias vivían de la ininterrumpida sucesión de los establecimientos que proliferaban en la zona.
Casi frente por frente de Vinos Salvatierra, la Mercería Alegre, regentada por dos hermanaos. Donde actualmente ha abierto una moderna churrería, Regalos Rafael, por encima Manolo el de los peces. Le seguía otro bar, el de Ortega, e inmediatamente Juguetes Bustamante, en su fachada aún son visibles los ganchos donde colgaban los triciclos al reclamo de compradores.
Evocar lo que fue es una manera de devolverle el esplendor del que gozó en otro tiempo, el que nos gustaría que recobrase, posiblemente su ascensión de los subsuelos no esta lejos, posiblemente donde antes reinaba La Salmerona, Marcelo, El Chaleco, Maruja, Maximina, Rosalía, la Sorda, Manolo el de los peces, Celedonio, la abuela Francisca de Carreres y tantos y tantos más, pueda resurgir reconvertida ahora en la zona de moda donde florezcan otros negocios como… restaurantes, bares de tapas, mesones, teterías, cafeterías…si es así, pues que sean bienvenidos al Badajoz mas auténtico, mas genuino y más querido…






















Hola, yo soy hermano de Paco y aunque no tengo tantos recuerdos como él, al ser el pequeño de los 3 hermanos mis recuerdos se encuentran más mermados pero he sentido algo especial al recordar algunos establecimientos de los que se hablan en este estupendo artículo, sobre todo de las churrerias,(aun recuerdo las porras que desayunaba con café algunas mañanas), o el estanco, o a doña Rosalía, la frutería de Marcela, o como no la casa de La Seña Florencia, donde pasé gran parte de mi infancia jugando con sus bisnietos.Gracias por este artículo pues me ha sumergido en recuerdos que tenía muy enterrados y olvidados.
Por: Joaquin Carreres el Julio 9, 2009
a las 7:57 am
Bueno, llego esa segunda parte que completa fenomenalmente la historia de esta calle. Gracias por saber expresar con palabras e imagenes las vivencias, no solo mias, sino que seguramente y tengo constancia de muchas mas personas que vivieron o usaron esta calle para sus compras. Creo que hemos conseguido entre todos los que hemos participado en esta ilusion darle el reconocimiento que se le debia a esta calle, hoy mutilada y olvidada, pero antaño una de las que mas vida tenia. Con haber coonseguido que mucha gente vuelva a recordarla ya ha merecido la pena el articulo. Aunque me llameis pesado y reiterativo mi mas sincero agradecimiento y ya sabeis que podeis contar conmigo en lo que pueda.
Por: Paco Carreres el Julio 11, 2009
a las 6:18 pm
Muchas gracias por darnos un paseo por el Badajoz de antaño. Las sensaciones se entrecruzan por la pérdida del tesoro humano que tuvimos en el Casco Antiguo y por la posibilidad de revivirlo aunque se por unos pocos instantes.
Gracias.
José Manuel.
PD: Espero tener la oportunidad de pasear y comentar el artículo con vosotros en la mismísima calle.
Por: José Manuel el Julio 11, 2009
a las 10:11 pm
hola me llamo paco y e nacido y vivido en la calle soto mancera gracias por recordarme esos maravillosos años todavia te a quedado algunos comercio en la acera derecha y recordar que tambien habia familias que subian y ponian los puestos en la margen derecha subiendo .como por ejemplo pajaros ,peces,hierbas curativas ,etc si te quieres poner en contacto conmigo mandame un correo un saludo
Por: paco el Agosto 9, 2009
a las 11:55 pm