Marwan al-Yilliqi (primera parte)
Resulta que la historia de este personaje es excepcionalmente apasionante y prácticamente desconocemos casi todo sobre los orígenes del mismo. Sabemos que su familia jugó un papel importante en la historia de Mérida, y más tarde en su sucesora, Badajoz. Abd al-Rahman Ibn Marwan era de origen muladí, (cristiano español que se convertía al islamismo), su apodo al-Yilliqi hace pensar que podría tratarse de inmigrados de los territorios cristianos del norte, (así era como se nombraban a los procedentes del reino asturleonés), por lo tanto, es posible que su familia no tuviese un arraigo antiguo en estas tierras que curiosamente tiempo después terminaron dominando. Sin embargo todo son conjeturas, también es posible que el apelativo lo heredase de algún antepasado con alguna característica física, o una peculiar forma de hablar, o una conducta llamativa…
Si está claro que su padre tuvo un papel importante durante el reinado de Abd-al-Rahman II, primero como cabecilla de la rebelión y luego defendiendo a los Omeyas. Murió combatiendo por ellos en los agitados años del siglo IX.
Su lema, y más tarde el de su hijo, siempre fue: Sublevarse cuando podían, someterse cuando no tenían mas remedio, refugiarse entre los cristianos cuando venían mal dadas y, regresar a conquistar de nuevo sus tierras a la primera oportunidad.
Durante el periodo inicial de presencia musulmana, Mérida seguía siendo un enclave decisivo. Le costaba aceptar la dependencia del poder de Córdoba, por lo que la insumisión era una constante en la ciudad, en general, todo el occidente andalusí durante el periodo Omeya mantuvo una actitud de perpetua insumisión que desaparecía cuando los ejércitos cordobeses lograban imponer su poderío. Tiempo después, el ejército vencedor retiraba las tropas confiado en el sometimiento de los vencidos y, al poco, el proceso volvía a iniciarse. El representante del Emir era expulsado y vuelta a comenzar la sedición. Por supuesto que los gobernantes Omeyas no se hacían ilusiones acerca de la lealtad de la gente de Mérida. Eran conscientes de lo efímero de su consentimiento.
Por ello, en el año 868 el Emir Muhammad decide actuar con más determinación que de costumbre contra los rebeldes, entre ellos, nuestro Marwam. En una sabia estratagema simula dirigirse contra Toledo, sin embargo, a mitad de camino se desvía hacia Mérida, cogiendo a los sediciosos totalmente desprevenidos, por lo que no pudieron hacer otra cosa más que refugiarse con todos los cabecillas tras los muros de la ciudad, este acto de improvisación hizo que no fuera posible dispersarse por los distintos castillos de la región. A Ib Marwan lo acompañaban otros dos caudillos, Ibn Sakir y Makhul que no parecen estar sometidos al poder de al-Yilliqi, sino más bien parecen ser compañeros de correrías. El ejército Omeya establece el cerco, los ataques se concentran en el puente, que es defendido con fiereza, pero la infantería del Emir consigue adueñarse de él y ordena que uno de sus pilares sea destruido, maniobra que facilita la rendición de la plaza.
No se conocen los pormenores del pacto pero no parece que se castigara con dureza ni a la ciudad ni a sus habitantes, únicamente se les exigió la entrega de los tres caudillos, quienes junto con sus familias y otros sediciosos se vieron obligados a emprender camino al Emirato de Córdoba. La ciudad quedó sin hombres valerosos y con las murallas casi destruidas e inutilizadas. Un nuevo gobernador Omeya, Abbas al-Qurasi, se instala en la alcazaba emeritense con un contingente militar.
Al parecer, un año después el Emir se vio obligado a volver a la ciudad para atajar otra sublevación encabezada por alguno de los rebeldes capturado el año anterior y que había conseguido fugarse. De todas formas la perdida de las murallas fue el comienzo de la decadencia de Mérida.
Mientras tanto, y a pesar de que su vida en Córdoba no debía de ser dura de llevar, pues gozaban de una consideración especial, al–Yilliqi anhelaba regresar a su tierra, por lo que decide huir con todos sus compañeros. Su salida individual no representaba grandes dificultades, a pesar de estar retenido goza de ciertos privilegios, sin embargo la evasión colectiva entraña dificultades, así que, uno a uno, o en pequeños grupos al–Yilliqi y los suyos van saliendo dirección al castillo de al-Taly (el hielo), donde habían fijado el punto de reunión. Corría el años 874-75, en cuanto estuvieron todos en el lugar alzaron bandera de rebelión y comenzaron a rapiñar la comarca. Tres días después, Ibn Marwan al-Yilliqi y los suyos llegaban al castillo de Alange….
Fuentes: Luis Molina (Escuela de estudios Árabes)





















