LA BOCA DEL LOBO
-Dejadme tiempo para terminar de rehabilitar toda esta zona- dijo un poeta local en alusión al cumplimiento de una sentencia –Dadme un poco más de tiempo- ¡o algo así!, no puedo precisar sus palabras con exactitud porque para ello tendría que ponerme a buscar sus teatreras y poéticas declaraciones ¡y para buscar poesías estoy yo!…
¡Que lastima que en tantos años soltando perlas ninguna haya ido a parar a ningún rincón de la Alcazaba! A estas alturas, con un par de ellas al año estaría envuelta y adornada en joyas… ¡que tampoco son tan costosas!…una escoba por aquí, una azada por allá, un vigilante echando un vistazo por el norte, otro ratito por el sur, un equipo de gobierno reclamando enérgicamente a la Junta de Extremadura, un poeta local explicando a sus lectores los movimiento ajedrecísticos necesario para una lírica composición poética…
¡Que lastima de tan largos silencios!
¡Que pena de tan ardua apatía!…
El poeta dormido despierta y aún soñoliento, casi vencido por la atonía apoltronada de muchos años de silencios pide tiempo. Que es lo único que se le ocurre para descargar la culpabilidad que su falta de protesta, su visto bueno, su firma y la de su equipo nos han llevado a parecer analfabetos y desinteresados pasotas a los que les importa un comino que se pierdan las señas de de todo lo que encierra esa joya amurallada a la que parecen no tener ningún apego…es más, a tenor de lo que salta a la vista hasta me atrevería a decir que la odian…
¡A mi el Plan de Dinamización Turística!… y mientras tanto la alcazaba con mil rincones sin luz, con luces intermitentes que se apagan y te dejan sin consideración sorteando minas malolientes que se adosan a las suelas de los zapatos con terribles efectos secundarios que pueden duran en forma de emanaciones incluso varios días…
¡A mi las buenas palabras, las buenas intenciones que se quedan en aguas de borrajas!…
¡A mi las leyes que están para que las cumplan unos y otros se las salten a la torera!…
¡Maldita sea…si no pido tanto, si solo quiero tener la misma caja fuerte que tienen en Cáceres, o en Mérida, o en Medellín, para salvaguardar la herencia que les dejaron!… Si es que me da rabia tener que dar un zapatazo en el suelo, cruzar los brazos, hinchar los carrillos y ponerme en plan de niña envidiosa pidiendo lo que por ley me pertenece…que “Papi Junta” y su cohorte de familia luche con el mismo entusiasmo que en Cáceres o en Mérida o en Medellín para que nuestra historia no se pierda entre abandonos o experimentos vanguardistas!…
Y quiero no tener miedo, ¡que digo miedo! ¡pavor por una mala rehabilitación!, o una rehabilitación a medias, o desganada, o pos moderna, o calla bocas… miedo a que el poeta vuelva a dormirse y soñoliento firme que si, que sea como sea se lleve a cabo, que si se hacen chapuzas él después solo necesitará un poco de tiempo para deshacer el entuerto, y miedo a que en la Junta haya alguien que nos quiera mal o, que le seamos indiferentes y quieran quitarse del medio el problema callando bocas, haciendo como que hacen y echando paladas de tierra para parecer que hacen sin hacer….¡yo me entiendo!. Y mientras tanto…los que subimos a diario, los que a diario cruzamos la Puerta del Capitel, o la de Carros…teniendo la sensación de que entramos en boca de lobo, oscura, con luces que se apagan y se encienden entre los fantasmales caprichos que mece el viento. ¡Que hartura tengo de tanta desidia! y es que como dicen en mi pueblo… si el exterior parece desidioso será porque lo es…
Y, digo yo… ¿tanto cuesta poner un alumbrado que no se apague con una ligera y caprichosa brisa?…y que conste que todo esto no es porque no quiera portar una linterna en el bolso, ¡que la porto desde hace tiempo!… es que quiero volverme creyente y no encuentro motivos para serlo.

















































